SECCIONAL Entre Ríos

17-03 Díaz: Minero y dirigente gremial, “Si tuviera que hacer todo devuelta, lo haría todo igual”

A punto de cumplirse un aniversario más del Golpe Militar de 1976, presentamos la nota efectuada a Elibeto Díaz, dirigente de AOMA y de la CGT Entre Ríos. Una historia que honra la entidad y el sindicalismo.

Minero y dirigente gremial:

“Si tuviera que hacer todo devuelta, lo haría todo igual”

Eliberto Díaz se jubiló hace 25 años. Nacido en Paraná, Entre Ríos, trabajó como minero en la fábrica de Cemento San Martín. Ingreso a la política desde joven, en la que trabajó por 17 años como líder sindical. Fue removido de sus funciones por la dictadura militar en Marzo de 1976. Fue uno de los líderes de la protesta obrera, en pleno régimen militar, allá por el año 1979.

Su ingreso al área de la minería fue pura casualidad. Eliberto Díaz, recién salido del servicio militar obligatorio, emprendió una búsqueda de trabajo. Sin tener éxito en su intención, un día se encontró a una amiga de su infancia con la que se había criado, y le comentó que hace tiempo buscaba algo para hacer y no aparecía nada. Ella le ofreció hacer gestiones ante conocidos para intentar hacerlo entrar a la fábrica de cemento, donde su marido trabajaba como capataz. La empresa era la Compañía Argentina de Cemento, después San Martín, y necesitaban un jardinero, la vacante existía, y junto a este detalle, comenzaba una historia de más de dos décadas como obrero minero y dirigente sindical de AOMA. Hubo un detalle, Don Eliberto Díaz no era jardinero, no obstante esta pequeña pincelada, el cuatro de octubre de 1958, llenó la ficha e ingresó a trabajar. Por eso recuerda: “Empecé como jardinero, pero me gustaba muy poco, entonces me senté a hablar con mi jefe y le dije que yo quería progresar en la empresa. El me respondió que valoraba mi motivación y fue ahí donde comencé mi carrera en turnos”, contó. Cuando se refiere a “turnos” hace referencia a los ciclos horarios de trabajo que eran rotativos en donde él, trabajaba moliendo el cemento. “Estaba siempre moliendo, ya sea en el molino del cemento o en el clinker”, dijo.
Díaz empezó y terminó su carrera en ese puesto, ya que en el año ’85 se incapacitó por problemas en la columna, esos que siguen siendo comunes a todos los obreros de ese rubro. “Empecé mi carrera en la molinera y lamentablemente no pude seguir más adelante, me tuve que quedar de ayudante molinero porque no me daba el cuerpo. Tenía problemas en la columna, por eso con ese puesto me incapacité. Cobré la indemnización y ahora estoy cobrando la jubilación y retiro del bolsón alimentario”, explicó. Hoy, como millones de argentinos, percibe la jubilación mínima, alrededor de 1500-1600 pesos. Para el ex minero, “antes, hace unos seis años, estábamos muy mal, pero por suerte con la llegada de Néstor y Cristina Kirchner empezamos a cobrar mejor”, dice este ex dirigente de AOMA y militante peronista en épocas difíciles, pero que a pesar de su historia y militancia, no reniega de su actual condición de jubilado, aun con ese magra mensualidad que percibe. “Con esta platita tiramos y nos arreglamos” comenta.

Sus días en la política:
Eliberto también se involucró en la política desde los 18 años, como parte del Partido Peronista y ocupó el cargo de Secretario General de la Seccional Entre Ríos de AOMA. “Desde joven que ando en la política. He participado en la Unidad Básica, fui a Congresos del Partido, he estado en la CGT y en la regional Paraná. Tengo una vida relacionada al sindicalismo argentino”, asegura.
La época del proceso pos radicalismo, 1958-1966, y previo al asenso de Perón, fue una época dura. Para militar y por eso resalta “Siempre eran muy fuertes los encontronazos que habían entre el Peronismo y el Radicalismo. Por suerte ahora no tanto. Por mi parte, siempre me aseguré que todo lo que hacíamos, ya sea salir a pegar carteles o reunirnos, fuera tranquilo y se hiciera con respeto. Ese es el modo en que los políticos deben actuar para que no haya problemas. La provocación nunca es buena y yo pienso que la violencia no lleva a ningún lado”, manifestó Díaz. Resalta como valor supremo en su vida que “la política desde la expresión misma de la militancia nos permitió desarrollar ese concepto sagrado de la igualdad social y la lucha por nuestros derechos como trabajadores e individuos”, de eso se trataba “eso era el peronismo” acotó.

Como dirigente gremial
Este militante sindical confesó que trabajar y coordinar con la patronal era siempre un punto complicado. “La patronal siempre fue difícil. Creo que la patronal siempre es dura, pero por suerte acá conseguimos bastantes mejoras, tanto en seguridad como en premios, sueldos y arreglos especiales. Aunque tuvimos que hacer paros para que aflojen y de esta forma legábamos a los acuerdos de partes”, dijo.
Reconoce que ser minero “no es ni fue fácil”, siempre será “un trabajo muy duro para el cuerpo”. Pero, a pesar de ser un trabajo sacrificado, Díaz cree que dentro de todo, en aquellos tiempos, se ganaba un sueldo respetable, el que permitía “cría a los hijos, tener una casa y poder disfrutar la vida”.
“El trabajo en el gremio no fue fácil. Lo primero que hicimos en la Seccional fue afiliar a toda la Costa del Uruguay, luego nombramos delegamos, íbamos a las fabricas con inspectores, salíamos a recorrer la Provincia para ver cómo estaban los muchachos, y manteníamos conversaciones con el Ministerio de la Provincia. En esos comienzos llegamos a mil socios aproximadamente”, contó Díaz. Hoy en día, para el ex minero, la minería cambió mucho. “Con toda la tecnología nueva, la minería avanzó mucho. En nuestros tiempos era todo muy rústico”, explicaba al cronista.
Siendo Secretario General de AOMA Entre Ríos alrededor del año 1959 y permaneció en el cargo hasta el golpe militar de 1976. “Trabaje 17 años como Secretario General hasta que vino el Golpe. Ahí no me prorrogaron más el mandato. Me desvinculé, mejor dicho me desvincularon, del gremio en el ’76 y no volví mas”, explicó.
Recuerda que durante la Dictadura Militar la seccional “suspendió sus actividades y luego con la vuelta de la democracia se restablecieron las instituciones y volvió a funcionar” no hubo lugar para muchas peleas “acá no se entra más” le dijeron los uniformados de entonces, exhibiendo las armas como poder de convicción. Pero eso no significó “permanecer escondido, cuando pudimos les mostramos los dientes a los militares y nos animamos a repudiarlos, fue allá por 1979, cuando pocos se animaban”. Por eso recalca que en esa época algo hizo para “seguir vivos y acompañando a nuestros compañeros”.

Minería y progreso
Según Díaz, el trabajo en minería lo ayudó a progresar. “A nosotros el trabajo minero nos dio la posibilidad de tener algo, de movilizar a la gente y de prosperar. Yo pude progresar mucho siendo obrero minero. Yo los años en que estuve en AOMA estuve muy bien y la gente que había era muy buena. No era todo lindo pero a mí me gustaba mucho la política y me comprometí a trabajar”, aseguró. Pero su reflexión no quedó solo en la referencia al obrero “la minería hizo crecer a esta ciudad, a esta provincia, dio bienestar y seguridad social a cientos de familias”. Resaltando que “cuando se cerró la planta de cemento en 2007 “se sintió su cierre, económicamente fue un golpe muy fuerte para el trabajo y la sociedad”.
Aunque muchos les parezca increíble “en Entre Ríos el desarrollo minero fue y es importante y poseemos minerales únicos para aportar a la industria nacional”.
Por último, expresando agradecimiento permanente por este reportaje, Díaz señala “si tuviera que hacer todo de vuelta, lo haría igual, estoy orgulloso de mi vida, mi familia y de ser minero y argentino”, concluyó.

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